Si del tren venimos…de las escuelas somos…y de los niños y jóvenes seremos, por Andrés Honorio Casaretto
Y como debe
suceder, todo viaje llega a destino y todo ciclo lectivo tiene su colación. Así
también Escuelas y Trenes como proyecto dinamizador va llegando a feliz
término, a horario y sin llevarse materias (siguiendo la analogía inicial).
Desde chico
amé los trenes, de los cuales fui asiduo viajero por mil circunstancias,
felices y no tanto, de la mano de mi madre. Y también amé las escuelas,
probablemente también de la mano de mi madre, orgullosa maestra. En muchas
latitudes, niveles, responsabilidades amé la escuela y la educación. Y amé los
pueblos de esta comarca, el Tala de nacimiento y el Maciá de adopción
permanente.
Y en esta
tarea de construir junto a otros, a muchos otros y otras, pude unir esos tres
elementos que he amado: trenes, escuelas y pueblos en la escala apropiada.
Porque desde
siempre uno sabía que en esta comarca (que es mucho más, emotivamente, que el
territorio pues implica las ganas de estar vinculados) los pueblos, los trenes, las escuelas y las
capillas tenían un origen común.
Los pueblos
nacen con campanas solía imaginarme: de las capillas, de las estaciones de
trenes y de las escuelas. Y crecían y constituían su identidad, su
“diferencialidad” en común bajo el cobijo de esas campanas.
Y vimos y
mostramos en formatos modernos los ORÍGENES de pueblos, estaciones y escuelas
en las siete localidades del estudio: Rosario del Tala, Sola, Mansilla,
Echagüe, Maciá, Guardamonte y Durazno. Y luego la COEXISTENCIA hasta el cierre
de los ramales. Y también las HUELLAS en el presente de cada uno de los pueblos
de la comarca. En todos los casos buscando preparar materiales pensados que
puedan tener uso didáctico.
Es cierre
alegre porque implica una jubilosa apertura.
Ahora, los
docentes multiplicarán a voluntad lo producido en las aulas de las escuelas de
esta comarca, la mía, la nuestra. Nada más y nada menos.
En un DVD se
distribuirán las 50 entradas que se produjeron (con texto, imagen y audio) para
el blog, además dos Afiches Institucionales (el de los orígenes comunes y el de
cierre de ramales) y en versión PDF los 3 libros electrónicos editados. Por
último un audiovisual en tres partes, las mismas del proyecto: parte 1
ORÍGENES, parte 2 COEXISTENCIA y parte 3 HUELLAS. De ese modo, el material se
presenta en diferentes formatos para que los docentes puedan hacer uso y abuso
de él.
Agradezco a
Dios, al Programa Identidad y a todos los colaboradores y colaboradoras que
permitieron que esto sea posible. Un pequeño gusto que me permitió unir tres
amores: a los trenes, a las escuelas y a la gente de los pueblos y ciudades de
nuestro pago chico, es decir, nuestra comarca.
Un mensaje para nuestros jóvenes y niños
Y en este pequeño video quisimos
recopilar algunas reflexiones para los niños y jóvenes con respecto a la
identidad, la memoria de los pueblos y el aprovechamiento del material
producido en este proyecto.
Para ello hacen sus reflexiones:
· Omar Migueles, actual intendente de Mansilla
· Oscar Rossetti, actual intendente de Rosario del
Tala
· Ricardo Troncoso, actual intendente de Maciá
· Adrian Giacchino, docente de Rosario del Tala
·
María del Carmen Ghiglione, ex docente de Maciá
Echagüe: memoria y homenaje en los egresados 2011 Por Dora Raquel Guigou

Tala: Oscar Rossetti y el museo ferroviario municipal
Contaba, en el curso de esta investigación,
Oscar Rossetti la iniciativa formulada por la secretaria de Cultura Hilda
Taylor de crear el Museo Ferroviario Municipal . Se han ido consiguiendo desde
hace un tiempo elementos del pasado ferroviario y se han comprometido más
aportes de la localidad y de otros puntos de la Provincia de Entre Ríos para
apoyar la iniciativa, orientada al trabajo con niños y jóvenes.
Dicho proyecto fue aprobado por Ordenanza a
finales del mes de agosto de 2012 por lo que en el mes de octubre se iniciará
formalmente su organización
Es
intención que se inicié transitoriamente en la Casa museo en el antiguo hogar
de Martiniano Leguizamón mientras se terminan algunas tratativas legales en la
vieja estación. Posteriormente se irá acondicionando el espacio adecuado en ese
lugar, simbólico y representativo, para su emplazamiento definitivo en un
futuro próximo.
Para
el acompañamiento del anuncio oficial de la creación del Museo Ferroviario
Municipal, en Rosario del Tala se presentarán los materiales producidos en el
proyecto “Escuelas y Trenes” en este 2012
Maciá: Ricardo Troncoso y la estación hoy
En Maciá la recuperación del espacio de la
estación ha sido notable. Hoy es el predio multieventos “Parque del Centenario”
y la sede de la Expo Maciá, que cuenta con 17 ediciones. El predio se ha ido
acondicionando de una manera envidiable y es el centro de infinitas actividades
sociales y populares.
Detalla Ricardo Troncoso que los macienses
mantienen la nostalgia por la pérdida del tren; por ello la recuperación del
espacio como conjunto, la vieja estación, los antiguos galpones acondicionados,
el museo.
Y cuenta una aspiración y una acción ya
encarada en conjunto con la Provincia: conseguir el viejo cochemotor, el último
que circuló por acá para traerlo como una reliquia, repararlo y dejarlo en
condiciones para que los jóvenes puedan vivenciar como fue la historia del tren
y el surgimiento de Maciá.

Y
más aún, que se conozca el proyecto original del ramal a Maciá, que debía ser
de Sola hasta Feliciano y luego, por esas cosas de la política y la economía se
truncó en Raíces. Muchas familias de Maciá descienden de las familias de
polacos que vinieron a extender el ramal hacia el norte allá por los años 30.
Y un día, en 2010, regresaron los trenes
Luego
de algunos viajes de prueba (sobre todo aquel realizado en diciembre de 2009
para comprobar el estado de las vías) que volvieron a despertar expectativas en
las poblaciones de la línea troncal, en el año 2010, con una moderna formación
¡¡¡volvieron los trenes!!!
Como
nos cuenta Teresita Luchelli “volvió el tren” y agrega ¡ Yo me había
ido en el último en el año 1992 (de Sola a Tala) y tuve la dicha de poder tomar
el primero en 2010 (de Tala a Sola)”.
El
15 de junio de 2010, con mucha gente (como lo ilustran las fotos) el tren
volvió a circular por Tala y por Sola. Hoy mantiene una frecuencia semanal: los
viernes hacia Uruguay y los domingos hacia Paraná con un precio y servicio
razonable.
Como
dice Oscar Rossetti: “quiera Dios que con las nuevas políticas económicas y
el apoyo que el gobernador (y la Unidad Ferroviaria) le esta dando al tren
podamos contar pronto con mayores frecuencias porque el tren aún hoy es además
del medio más barato, una vez puesto en funcionamiento, es además muy cómodo
viajar en él”
“ Yo tengo esperanza de que esto
vaya mejorando y podamos utilizar nuevamente el tren como medio de transporte
en nuestra zona
Echague Edificio escolar: Historia de la casa propia Por Daniel Posanzini
La construcción del ramal ferroviario
Tala- Gualeguay propició la instalación de vecinos y trabajadores en torno a la
estación enclavada en el kilómetro 211 (tomado como referencia el puerto de
Paraná “Bajada Grande”) cuya denominación fue en homenaje al Gobernador Pascual
Echagüe.
Esta situación obligó a las
autoridades provinciales a establecer una escuela que posteriormente fue
trasladada al paraje “Las Guachas”, quedando sin la instrucción un importante
grupo de chicos hasta que en 1908, el Estado nacional instaló la escuela Numero
29 gracias a lo establecido en 1905 por la llamada “ley Lainez” que instruía a
abrir escuelas rurales, infantiles, mixtas y elementales en las provincias que
lo solicitasen.
La historia del edificio escolar es
algo compleja en sus inicios ya que no existe documentación disponible que
acrediten algunas publicaciones sobre los primeros años de vida de la
institución. Si existen publicaciones afirmando que la misma funcionó en un
local perteneciente al señor Baissetto.
Otras publicaciones manifiestan que
en 1921 fue vendida la casa que se ocupaba y debió desalojarse en un tiempo
breve. Por no haber otra disponible, la escuela corrió riesgo de ser cerrada.
Tiempo después, la acción de los vecinos propició la adquisición de una vivienda
que posteriormente pasó a ser propiedad de los vecino Rossetti y Vianco.
Durante muchos años el local escolar
era alquilado a la familia Bur, cientos de chicos durante varias generaciones
cuentan y tienen en su memoria de ese edificio que se encontraba frente a la
plazoleta local y las vías del ferrocarril, como el lugar donde se generaron
las más variadas anécdotas de índole educativo, cultural y social. Un espacio
donde llegó a dictarse las clases en doble turno por la década del 50.
En la década del 80, durante el
último Gobierno Militar de nuestro país, se encargó la construcción del actual
edificio escolar sobre la parcela de tierra donada por los hermanos Gonzalez
Vianco, según escritura N|49, correspondiente al protocolo del Escribano
Panizza. Dicha donación fue aceptada por el Concejo General de Educación de la
provincia de Entre Ríos a través de la Resolución 1360/82 y desde el 12 de
Octubre de 1983, la institución educativa de nuestra localidad cuenta con su
edificio propio. Un lugar donde cada día se convive con el futuro de nuestra
patria pero que, principalmente, se generan historias que marcarán a cada uno
de los miembros de la comunidad.
Mansilla: la recuperación de la estación
Entrevistas
a Carlos Restaino y Eduardo Segura
“La estación de Mansilla es la cuna
de esta localidad” nos dice Eduardo Segura “luego del cierre del ramal Tala
Gualeguay en 1978 la Estación y los edificios aledaños quedaron desocupados y
en creciente estado de abandono”.
“Luego de la ida del tren la estación era un
nido de ratas – nos dice Carlos Restaino pero gracias a Dios fue recuperada
pues funciona un centro cultural en la propia estación, lo que es importante
para los niños y para los jóvenes. Y hay un proyecto para recuperar cosas para
formar el museo”
“Ya cuando estaba Humberto Jacob,
un señor historiador, él intentó hacerlo pero un no puede hacer tantas cosas
(escribir en un ambiente tranquilo y atender el museo) y no tuvo el apoyo pues
hubiera necesitados una o dos personas”. Al final, esa iniciativa se frustró y
muchas cosas importantes desaparecieron y sería muy bueno recuperarlas para
volver a hacer andar esa iniciativa en ese espacio.

“En el año 2009 mediante una ordenanza se crea el Centro Educativo y Cultural Estación Mansilla, poniendo en valor el edificio y sus terrenos aledaños. Estaba previsto la creación de la Sala Histórica (a modo de Museo), una biblioteca, la sala Aula Virtual y 3 salas de exposiciones culturales” cuenta Eduardo Segura.
También es importante señalar que,
por la creación del Jardín Maternal “Los Peques” hubo que ir ocupando espacios
en la misma hasta que los niños puedan contar con su propio establecimiento.
Hoy el edificio de la estación y
los espacios aledaños se ven recuperados y eso debe ser motivo de orgullo de todos
los habitantes de la localidad, aunque deban seguir dándose pasos para la
utilización plena dispuesta o prevista para él.
Caranday: “A mal tiempo buena cara”…o de una creación colectiva que fue memoria de un pueblo
En marzo de 1988, en un Maciá que había perdido su tren hacía una década se crea el grupo Caranday bajo la dirección de Rubén Clavenzani. Comienzan los talleres y nace la decisión de componer una obra de creación colectiva. Poco a poco va tomando forma “A mal tiempo buena cara” que fue estrenada hace casi 24 años, exactamente el 22 de octubre de 1988.
Con la expresión de los usos, costumbres y prejuicios de la sociedad de entonces y con el fondo de la ida del último tren, a teatro colmado y público de pie, Caranday nació a la historia y “A mal tiempo buena cara” paso de ser una creación colectiva a ser la memoria y el grito de bronca de todo un pueblo. Maciá.
“Un obra simple, en la que había una parejita joven (Marita e Ismael Enrique); ella queda embarazada y deben casarse. Como la familia era un poco más adinerada no aceptaba el hecho ni a la familia del novio (señalero ferroviario). Hay cuadros con las chusmas, la fiesta del casamiento...en el cuadro final nos íbamos de luna de miel en el último tren...entonces el resto del elenco, viniendo entre la gente simulando el ruido del tren con sus propios cuerpos llega al escenario...la pareja sube y se embarca en el último tren...y se canta QUE VUELVA EL TREN…” cuenta María Laura Bournissen, rememorando.
Pero esa obra, aparentemente simple, creada por actores “novatos” crecía en la consideración de la gente por tocar un tema sensible. Permitió “descubrir que nosotros podíamos contar nuestras propias cosas en escena y con éxito y llegar al pueblo y saber que el teatro cada vez que la hicimos se llenaba...ese escenario y en otros lugares donde estuvimos...habíamos tocado el sentimiento de nuestro pueblo y el de muchos otros pueblos” dice Carmen Ghiglione.
Y marcó a todos los integrantes de Caranday, como cuenta Susi Becher “había gente grande y jóvenes pero todos alcanzamos a ver el cierre del ramal...y era muy reciente la desaparición del tren de Maciá...pero, lo que recibimos después como devolución de parte del pueblo fue impactante, emotivo...inclusive de pueblos vecinos como Durazno y Guardamonte”.
La obra “A mal tiempo, buena cara” tuvo que repetirse al día siguiente (23 de octubre) de su estreno en el mismo escenario. Y repetirse en otras dos funciones la semana siguiente (29 y 30 de octubre)!!!
Y comenzó un derrotero de presentaciones que en el año 1989 les hizo ganar la selección entrerriana para representar a la Provincia en el Encuentro Nacional de Teatro.
Y allá fue Caranday...y allá fue Maciá...al Teatro Nacional Cervantes donde actuó con notable repercusión el el 3 de diciembre. “Cuando fuimos a actuar el Teatro Cervantes fue maravilloso...yo no podía creer que el pueblo de Maciá sintiera suya esa obra; tanta gente nos acompañó!!! Fue un sueño hecho realidad!” expresa Yuya Paoloni.
Alguna vez escribió Ruben Clavenzani, el notable director que formó y dirigió durante muchos años a Caranday: “Así, concretamos nuestra primera creación colectiva bautizada A mal tiempo buena cara que era una historia basada en el levantamiento del ramal ferroviario. La propuesta se enriquecía con un estilo audiovisual que contenía escenas con más de 40 personajes. El equipo estaba compuesto por un inmenso abanico de edades y de experiencias: adolescentes, jóvenes, viejos. Siempre existió esa especie de orgullo en cada presentación de A mal tiempo pues sabíamos que no sólo estábamos contando una historia, también en cada personaje poetizábamos un rasgo. Maciá es un pueblo que siempre tiene alguien con una historia para contar, siempre tiene un plato o una copa para invitar. Maciá siempre tiene un proyecto para compartir”“
Las presentaciones se sucedieron por la Provincia y por la región hasta mediados de 1990, cuando el equipo, como parte de la natural evolución, inicio otro exitoso proyecto llamado “LRO Radio del pueblo”. Pero esa es otra historia que seguramente será recordada el año próximo, cuando cumpla los 25 años como elenco.
Cada integrante merece ser nombrado y recordado, pues ni ellos mismos imaginaban que estaban haciendo historia. Vale el reconocimiento para todos ellos.
Nómina de actores/actrices:
Ale, Yamil / Alvarez del Valle, Emilia /Barbiero, Miguel Angel / Bournissen, María Laura / Carruego, Martín / Cuello, Hugo /Enrique, Ismael / Franzot, Evangelina / Ghiglione, María del Carmen / Graziadío, Liliana / Lanche, Ana / Lanterna, Cristian / Muñoz, Mario / Pandiani, María Estela / Pará, María Angélica / Paoloni, Yuya / Quinteros, Silvia / Raticelli, Danilo / Seguro, Gloria / Sommerfeld, Nelly / Tiengo, Milagros /Tomassi, María Lourdes / Tulián, Raquel /Lmbi, Nelly
Visto a la distancia en el tiempo “A mal tiempo buena cara significó una nueva manera de expresarse para todo un pueblo que encontró a través de esa obra una forma de decir lo que le había pasado, lo que había sufrido y como de eso se pudo recuperar” opina Evangelina Franzot.
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A papá Noel los gurises no le piden trencitos, por Andrés Honorio Casaretto
En esta aventura investigativa que ha significado Escuelas y Trenes entrevisté/encuesté (en forma directa o con la colaboración de maestros y profesores amigos) a 100 gurises de primaria y a 100 de secundaria.
Las preguntas eran sencillas:
¿Sabés qué es un tren? Si, respondió prácticamente el 100% .
¿Has visto uno en vivo y en directo? Sí, contestó el 30%.
¿Has subido o viajado en tren? Si, contestó el 10%
Pero lo más notable fue la respuesta a la última pregunta:
¿Te han regalado o has pedido que te regalen un tren? Y las respuestas afirmativas fueron sólo 3, o sea un 1,5% del total.
Datos ciertos o imaginarios me llevaron a rememorar cuando mi generación (y tantas anteriores) soñábamos silbatos, maniobras y detenciones de trenes en el seguro recinto de nuestros dormitorios.
Y de la felicidad por el trencito de madera...y ni hablar si era de chapa, con vivos colores...Y ni hablar cuando teníamos la oportunidad de ver esos eléctricos que parecían reales.
Todo evoluciona y está bien que así sea pero, a mí y seguramente a muchos de mi generación nos da pena que a papá Noel los gurises ya no le pidan trencitos de juguete.
Echagüe: sin tren pero con secundario, por Dora Raquel Guigou
Hablar de Gobernador Echague es hablar de la Estación Echagüe, la primera estación que corresponde al ramal Tala-Gualeguay. Los que vivimos ahí, en Echagüe, realmente cuando el tren “desaparece” (entre comillas) sentimos un impacto negativo: retroceder en el tiempo, cortarse las comunicaciones…aunque Echagüe tenía, tiene asfalto significó un dejo de tristeza, un aislamiento y un impacto profundo en ese momento. Pero, pasaron unos años y es como que nos reciclamos con esta situación. Luego, la población empezó a ver otras perspectivas de trabajo…y llega el secundario. ¿Qué significó el secundario, la llegada del secundario a Echagüe? Significo lo mismo que si hubiera vuelto un tren imaginario…porque llegaba algo que nos iba a permitir otra vez evolucionar. Los que vivimos ahí nos permitió ver el movimiento de autos de los profesores que entraban y salían. Familias que se vinieron a vivir al pueblo, de docentes. Se construyó un barrio de quince viviendas en el que viven actualmente docentes que son del secundario…y eso le dio vida…el secundario le dio vida a Echagüe.
Último tren a Maciá, por Mario Carruego
Para entender el sentir de todo un pueblo cuando se pierde el tren, nadie lo puede relatar mejor, en lo que a Maciá se refiere, que Mario Carruego.
Se mantienen hasta hoy el testimonio fílmico de aquel hecho por su obra. Cuando ya se sabía que el cierre del ramal era inminente había andado junto a José Maciel Varela levantando firmas, dando una lucha que parecía imposible, pero dándola igual.
“El día que se fue el tren por última vez, hacia Sola, no me acuerdo bien si era sábado o domingo, tipo cuatro y media o cinco de la tarde...estaba Delfor y el Bebe...y ya se sabía a qué hora iba a llegar de Guardamonte con la máquina 6614...y se escuchaba el pito desde la curva…”
Desde la curva en el puentecito que aún hoy se mantiene en memoria de aquel pasado.
“Cuando llegó… lágrimas… y yo que no lo tenía preparado hice un discurso de despedida...y gente… mucha gente. Entonces, con Alfredo Atum sacamos los dos últimos boletos hasta el apeadero que sale al camino de cuatro bocas, allá en el Obispo...que son los dos boletos que hoy están en el galpón 13 de noviembre”
Los dos últimos pasajes emitidos y guardados...como modo de conservar la memoria...
“Y mientras yo filmaba con una máquina japonesa que había comprado, Alfredo iba grabando los pasajeros que se iban por última vez. Y yo grabé hasta que se perdió la estación...desde el último vagón...”
Y dice Mario “y hay tanta gente que le ha cantado a las vías vacías, al último tren...hay muchos poetas de acá… y en todos lados porque es un dejo de nostalgia en todos los pueblos porque todos crecieron a la vera de la estación. Esperemos que algún día, acá ya no, pero en las líneas troncales vuelva a funcionar ya en forma normal. Que algún día cercano ese regreso se concrete”
Me pareció oportuno incluir en esta breve crónica algo que me contaba María Laura Bournissen, hija de Oscar Bebe Bournissen, el último jefe de estación. Ese día, se sentó en su escritorio, se hizo sacar una foto...y escribió al dorso: “13 noviembre 1977 último tren...último día de trabajo…”
Sola: Bruno Ascaino y la estación hoy
Contaba
Bruno Ascaino, presidente de la Junta de Gobierno de Gobernador Sola que en la
antigua estación, desde que se levantó la línea troncal, funcionó un comedor
comunitario y fue utilizada para distintas acciones sociales.
Cuando
comenzó a circular el Materfer nuevamente, la estación fue reparada a nuevo:
los baños, el andén, los revoques, la pintura exterior…hasta quedar realmente
hermosa. Actualmente tiene el proyecto de que en la antigua estación se cree y
funcione de modo permanente una biblioteca. Una intención excelente para seguir
cobijando la cultura y la identidad.
Durazno: y los gurises del secundario sin tren…


Me contaba
Raquel Brown muchas “consecuencias” del levantamiento del ramal que pasaba por
Durazno. Los gurises de aquel entonces (y hasta que tuvieron su propio
establecimiento secundario en el 2000) estudiaban el “José María Paz” de Maciá.
Se había
levantado el tren…el acceso a la ruta 6 no estaba…y la misma ruta 6 estaba en
construcción…así que, si llovía, los gurises unían Maciá con Durazno caminando
por las vías. Y eran nada más y nada menos que 25 kilómetros entre las
toscas…un esfuerzo inimaginable…
Delfor Buiatti: Memorias desde la vía
Delfor
Buiatti es, por sobre todas las cosas, un ferroviario. Para mí, cuando chico
era la imagen del FERROVIARIO, pues éramos vecinos. Para esta investigación lo consulté muchas
veces. Y desgranó, con generosidad sus recuerdos.
En el final
de su carrera le tocó ser protagonista (a desgano, claro) del eclipse de los
trenes. Así, le tocó ser el último jefe de Estación Guardamonte cuando se
dispuso que no hubiera allí más personal permanente. Le tocó ser auxiliar
titular en Maciá el 13 de noviembre de 1977 cuando se levantó el ramal. Luego,
entre múltiples destinos estuvo en Sola. Y el destino quiso que en 1992 cuando
se levanta la línea troncal Paraná-Uruguay prestara servicios en Lucas
Gonzalez. Fue testigo directo y “material sobrante” (como él mismo dice) de
todo ese proceso. Y enarbola con orgullo su estirpe de ferroviario…mantiene
guardado todavía su uniforme…y ha estado presente en cada oportunidad en que un
tren surca el territorio de nuestro departamento.
En esta
selección de grabaciones nos cuenta Delfor Buiatti, en primer lugar los
destinos que tuvo y las características de las tareas ferroviarias (le tocó
desempeñar prácticamente todas).
También
explica porqué, a pesar de las rutas, el tren no perdía vigencia como
herramienta para trasladar la producción de la zona. Y nos habla de fiesta que
eran las estaciones en cada llegad y en cada partida. Y también nos explica
porqué (y cómo) se fueron creando las
condiciones para el levantamiento de ramales.
Son, como el
título lo dice, memorias desde la vía…o desde una vida vinculada al tren.
Tala y Sola: cuando Evita anduvo por aquí
El
1º de mayo de 1948 el gobierno peronista había nacionalizado los ferrocarriles,
que hasta entonces eran propiedad de los ingleses. Aunque necesitaban
inversiones, eran una poderosa herramienta para el desarrollo nacional. La red
ferroviaria llegó a tener en esos años 35.746 kilómetros de red operable, la
más larga del continente.
Y
era una vigorosa herramienta política pues la vida transcurría alrededor de las
estaciones a lo largo y lo ancho del país.
Un
testimonio sobre Estación Sola despertó mi interés:
“Corría 1950 cuando fuimos a la estación
porque pasaba Evita. El tren se detuvo y repartieron ropas, calzados,
juguetes…tuve la suerte que me tocara un guardapolvo y un par de zapatillas.
Las llevé a casa, pero mi padre que era opositor a las ideas de Perón me ordenó
devolverlas y yo, con pocas ganas, tuve que obedecer”
dicho por Lido Lescano (actualmente residente en Maciá)
Me
puse a investigar y encontré, en el blog la solapa entrerriana el detalle de lo
que andaba haciendo Evita en esa gira…y encontré la fecha precisa: fue el 2 de marzo de 1950 e hizo escalas, en
el apogeo de su popularidad en las estaciones de Sola y de Rosario del Tala, en
multitudinarios eventos.
Hay
una foto del extinguido diario “La Acción” de Paraná que la muestra saludando a
quienes fueron a recibirla en la estación de esa ciudad.
Cuenta
Rubén Bourlot “El periódico paranense La
Acción tituló en su edición del 3 de marzo de 1950: “Paraná no presenció jamás
un espectáculo como el que se le ofreció ayer”, y en la crónica de primera plana,
ilustrada con grandes fotografías, destacó que “la expectativa que había
despertado la visita de Eva Duarte de Perón a Paraná y el hecho de ser la
primera vez que llegaba a nuestra ciudad fue motivo suficiente para que desde
hora temprana al promediar la mañana ya se notara en la plaza 1º de Mayo una
gran actividad…”
A las 17 y 35 arribó a la estación local
el tren especial donde viajaba Eva Perón. De inmediato fue conducida al predio
donde la Fundación de Ayuda Social levantaría el Hogar Escuela para colocar la
piedra fundamental. Después de este acto la comitiva se dirigió al edificio del
correo donde se había levantado el palco oficial. Luego de una serie de
discursos se dirigió a público Eva Perón que, entre otros conceptos anunció la
construcción de un asilo de ancianos den Gualeguaychú y un hospital en
Gualeguay”
Además
de salir a constatar con vecinos de la época la validez de los datos y el
enorme impacto que causó en la época (pues, como el testimonio de Lido lo
muestra, existían divisiones apasionadas entre peronistas y anti) me encontré
una gratísima sorpresa en el Museo de Rosario del Tala: una copia auténtica de
una foto tomada aquel día en la estación de Rosario del Tala.
La
vida pasaba por las vías y las estaciones. Y la política…y las pasiones…también.
Evita
decía entonces: “No pretendo – dijo en otra
parte de su discurso – ninguna posición, solo deseo ser la compañera Evita, la
más humilde de la mujeres argentinas al servicio de mis queridos descamisados” cuando anduvo por aquí, en carne y hueso…amada
u odiada. Antes del paso a la inmortalidad. Y de transformarse en mito…
Fuentes:
“Sola:
un pueblo…mi pueblo” tomo 1, pág. 19 y 20
“Foto
de evita en Tala” Museo histórico de Rosario del Tala
“Eva
Perón en Paraná” por Rubén Bourlot en http://lasolapaentrerriana.blogspot.com.ar/2010/11/eva-peron-en-parana.htmlRosario del Tala: te acordás?
Norma
Battistessa escribió a Escuelas y Trenes:
"Me
causó emoción, además del tremendo trabajo de recopilación, que es un gran
esfuerzo! Volví a ver a Maria Laura que desde chiquita no la veo. Tantas
historias!!!Recuerdo anécdotas de las costumbres de esa época en que, una hora
antes las familias se apostaban en la estación, por miedo a que el tren los
dejara jaja era todo un ritual y que orgullo viajar en tren! el viaje era una
verdadera travesía! Casualmente hace unos días hablábamos con mi hermana que
lindo seria llevar de paseo a nuestros niños hasta Basavilbaso para que sientan
esa sensación, que para nosotros fue inolvidable. Nosotros viajábamos a Buenos
Aires en la época en que se cruzaba en la balsa te acordás? Eran viajes largos,
repletos de sandwiches de milanesas, jugos y dulces. En esa época existía el
"auto de alquiler" que nos llevaba con todos los bolsos jaja y había
que inventar juegos para pasar el tiempo. Recuerdazo para mi! Cuando sonaba la
campana como nos latía el corazón !"
Y me puse a recordar y buscar
aportes:
“Cómo no me voy a acordar…en
particular del ferry boat que embarcaba en Holt-Ibicuy…el otro día, en el 10
aniversario del Museo de Echague recordaba Roberto Romani y también Alfredo
Posanzini cómo se inclinaba cuando iban cargando los tramos de vagones…claro,
primero ponían uno al medio pero luego ponían otro tramo del tren en uno de los
costados…y el ferry se inclinaba hasta casi tocar el agua…por supuesto, luego
terminaban de cargar el tren…y todo transcurría normalmente en esa aventura que
era el cruce a Buenos Aires antes del puente”
Las marcas del tren
Por Héctor Kiko Monti (mansilla-expres-arte 28/12/09)
El sábado 19 de Diciembre hubo mucho alboroto mediático en Paraná debido a que nuevamente un tren entrerriano cruzaba la provincia de costa a costa. De Paraná a Concepción del Uruguay y viceversa pasando por 24 localidades y la crónica también decía que en nuestra provincia no había un tren de pasajeros desde hace 18 años.
El domingo 20 de Diciembre leo en el Diario de Paraná un escrito de Fabián Reato, hijo dilecto de Mansilla y joven escritor, titulado “Sobre vías y el tren de la historia” quien describe con precisión y sencillez, no exenta de vívida emoción, pinceladas maravillosas de lo que significaba el tren en nuestra niñez y en nuestro querido pueblo. De cómo, simples anécdotas, reflejaban todo un sentir alrededor del tren, la estación y sus vías. Luego vino la nada y otra fue la historia.
Pero este escrito hizo de disparador para muchas imágenes que tengo guardadas en mis recuerdos, porque el tren y Mansilla marcaron mi niñez y juventud para siempre y eso es lo que intentaré reflejar a partir de este momento.
Desde que tenía meses de vida, mi ida a Mansilla era en tren. Luego ya en la escuela primaria, cuando venían las vacaciones, mi mejor aventura era viajar en tren a visitar a mis abuelos y demás seres queridos. Y digo aventura porque en esos años viajar desde Paraná (hoy por ruta son apenas dos horas) significaba unas nueve horas de viaje. Cada viaje era como prepararme para ir a Europa, por decir un lugar lejano. Era un gran misterio lo de las distancias y a mi me parecía que Mansilla estaba lejos, muy lejos.
Tomábamos el tren que iba a Uruguay alrededor de las siete de la mañana y nos bajábamos en Rosario del Tala cerca del mediodía. Ahí esperábamos hasta las dos de la tarde y tomábamos el “lechero” del Ramal Tala – Gualeguay. La adrenalina se acrecentaba a medida que se acercaba Gobernador Mansilla.
El tren pasaba a unos cien metros de la casa de mis abuelos y ver a mi abuela Adelina parada en la esquina de su casa saludando era la primera postal que como niño atesoro con mucha emoción. Mi abuelo Enrique me esperaba en la estación y me llevaba a caballo, porque lo mas lindo era andar a caballo. Manso y cansino el andar del tobiano que tenía y que no recuerdo su nombre. Ya habían empezado mis vacaciones y mis días inolvidables en Mansilla.
Por el tren tengo una marca en la frente que la llevo por siempre, dado que cuando pasaba frente a la casa de mis abuelos, siempre salía ella a saludar a uno de sus sobrinos, que era guarda (el recordado Chochi Ruiz) y una vez ella tenía en sus manos unos tenedores que estaba lavando. Yo era chiquito que apenas llegaba a su cintura y una vez al darse vuelta, no me vió y sin querer me clavó las puntas de un tenedor en mi frente. Esa marca hoy, a más cincuenta años de esta anécdota, está incólume en mi frente. Y todo por el paso del tren.
Hoy conozco gente que nunca anduvo en tren y no saben la terapia que es. Viajar sin apuro disfrutando el paisaje del campo entrerriano invitan a valorar aún más nuestros recursos naturales. Las paradas en cada estación, el rito y las emociones de la llegada y despedida de los que viajaban, el jefe de estación con su pulcro uniforme y no se por qué siempre serio, el tañido de la campana y el silbato del guarda nunca se borrarán de mi memoria. Además el tren era todo un acontecimiento en cada pueblo y más de uno solo iba a hacer sociales y verlo pasar. Era el rato de actividad intensa que más de un pueblo tenía. Pasaba el tren y todo volvía a la tranquilidad. Así era la vida en los pueblos
Mi querido viejo – Pirungo – viajó muchos años en tren llevando la correspondencia, era el clásico Estafetero. Es decir que su misión durante varios años fue entregar en cada pueblo las cartas portadoras de noticias. El correo era el pulso de muchas vivencias para los habitantes de los pueblos chicos. Vaya si no era importante el paso del tren en aquellos años.
Cuántas historias tendrá cada uno relacionadas con el tren. Era el encuentro alegre de los estudiantes, era el viaje a las principales ciudades para atenderse con el doctor y/o hacer trámites, era el obligado viaje a visitar a los parientes, etc. Los ómnibus casi no existían
Incluso nosotros desde Mansilla, siendo jóvenes tomábamos el tren el sábado por la tarde para ir a bailar a Galarza e incluso subían amigas nuestras en la estación de Arroyo Clé. Volvíamos al otro día en el tren de la madrugada. Hermosos recuerdos de juventud. Quién nos “quitaba lo bailado” como se decía comúnmente. Y todo por el invalorable precio de disfrutar con nuestros amigos del alma teniendo al tren como cómplice de tantas vivencias compartidas.
Por eso ese escrito de Fabián potenció mis lejanos recuerdos. Por los años 77 hice unas imágenes relacionadas con el tren y se las entrego afectuosamente para complementar este modesto recuerdo, siempre con Mansilla como eje de mis primeros años de vida y con el tren y las vías como referente obligado cuando de viajar y disfrutar se trataba. Viejos amigos, salud !!!
Mansilla: memorias del tren y la infancia
En el año 2009, cuando cruzó nuevamente la provincia un tren por la línea
troncal Paraná-Concepción del Uruguay (anticipo de la reapertura de la línea en
2010) se publicaron reflexiones y recuerdos en varios puntos de la Provincia.
En el excelente sitio mansilla-expre-arte.blogspot, dirigido por Rubén
Darío Latorre se publicaron dos textos de mancillenses destacados.
Uno de ellos, “Sobre las vías y el
tren de la historia” fue escrito por Fabián Reato (y publicado en El Diario
de Paraná el 20/12/2009) y el otro, motivado por el anterior, “Las marcas del tren” fue escrito en el
blog por Héctor Kiko Monti el 28/12/2009. Creemos que ambos textos, conjugados,
expresan de manera inigualable lo que el tren representaba en la infancias
pueblerinas, y por el otro, dan una dimensión cabal de las sensaciones (y
reflexiones) que desató el cierre de los ramales.
Agradecemos a Rubén Darío Latorre y a ambos autores por permitir
multiplicar en este espacio aquellos textos, imágenes, sentimientos y
reflexiones, esas semblanzas cargadas de subjetividad, para que las conozcan
más niños y más jóvenes de nuestro Departamento Tala.
Sobre vías y el tren de la historia
Por Fabián Reato (El Diario 20/12/09)
Me acuerdo de una mañana de
un 8 de diciembre, allá en el pueblo y hace tiempo. Armábamos el pesebre con mi
tía en la casa de mis abuelos, que estaba a pocos metros de la vía. De pronto,
pasó el tren de las 10. La mesa tembló, se cayó el San José y se descabezó.
Me acuerdo de las monedas de
25, que poníamos en fila sobre los rieles. Una al lado de la otra, cinco
minutos antes. Después, esperábamos ansiosos al costado para volver y ver cómo
las ruedas terribles las habían dejado convertidas en estampillas de metal. Las
locomotoras eran negras, imponentes, rugían como monstruos. Arrancaban
despacio, haciendo fuerza y de apoco iban tomando velocidad, pitando un saludo
desesperado. Me acuerdo del vapor intenso, blanco tiza, que por un momento
cubría el andén y dejaba a los que se estaban despidiendo sumergidos en una
bruma, como si ya fuesen del pasado. Los bancos de madera, las columnas de la
galería, el pasto bien cortado, el cartel con el nombre de mi pueblo:
Gobernador Mansilla. Por entonces, la gente llegaba en tren, se iba en tren,
pasaba en tren. Me acuerdo del tren a Buenos Aires, que venía del norte. Se
decía que el viaje duraba días y por eso los pasajeros no sólo llevaban
equipajes sino también pollos vivos a los que les daban de comer en los
pasillos, y naranjas para calmar la sed, y guitarras para matar el
aburrimiento.
Eran muchos vagones,
marrones, con ventanillas abiertas y caras curiosas asomadas. El último era el
del correo: todo un vagón cargado de cartas, sobres con esquelas, anuncios,
facturas, encomiendas, saludos, tarjetas. En aquel tiempo, las cartas iban en
tren. Por las vías también pasaban las zorras, que no eran animales sino una
especia de balsa con ruedas. Trasladaban a los “catangos”, es decir a los
obreros que mantenían las vías en condiciones, o los hilos del telégrafo, o los
pasos a nivel.
Algunas zorras eran a
tracción a sangre, había que subir y bajar una palanca para impulsarlas, como
si se bombeara agua. Nosotros mirábamos con mucha envidia a esos esforzados
náufragos y queríamos ser uno de ellos. Más tarde, las zorras tuvieron motor y
perdieron un poco de magia. Por las vías también andaban los linyeras, o los
crotos o los vagos trashumantes. Así como llegaban se iban a los pocos días,
después de pedir algo de comida y un lugar en el galpón para dormir. Nosotros
no les teníamos miedo pero los grandes nos decían que se robaban a los chicos
que se portaban mal y nunca más los devolvían. Había uno que una vez contó que
su sueño era ganar la lotería para comprarse un boleto y viajar en tren hasta
donde se terminaban las vías. Decía que quería ir leyendo el diario y fumando
un cigarro.
Me acuerdo de aquel 76,
cuando los militares dijeron que no iban a circular más trenes entre Rosario
del Tala y Gualeguay. Entonces, llegaron ellos: aburridos, serios, grises,
prepotentes y se llevaron el cartel de la boletería, la campana, el reloj a
péndulo, los muebles que habían traído los ingleses, el banco de la galería,
los sillones de la sala de espera. En las vías creció el pasto y sólo sirvieron
de corral para vacas y caballos. Después, me vine a estudiar a Paraná, en tren.
Lo tomábamos en Lucas González o en Estación Sola. Había guardas que pedían el
boleto y lo marcaban con una perforadora. Pero además te hacían bajar los pies
si vos te estirabas para dormir y los apoyabas en el asiento de enfrente. Era
lindo dormirse en el tren porque te acunaba. También era lindo pasar por las
estaciones y ver los campos salpicados de islotes de árboles. En los 90, ramal
que paraba, ramal que cerraba, como si nada. Las estaciones quedaron
abandonadas, o pasaron a ser oficinas públicas, centros culturales o el museo
del pueblo.“No hay que perder el tren de la historia”, se decía en aquellos
años. Y el país se quedó en la vía
Tomado de: http://mansilla-expres-arte.blogspot.com.ar/2009/12/sobre-vias-y-el-tren-de-la-historia.html
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